ANALIZA DIFERENTES TEMAS GENERALMENTE POLÉMICOS DE NUESTRA FE CRISTIANA
PARA MOSTRAR SI TIENEN o NO SUSTENTO BÍBLICO.

"La pregunta principal que nos planteamos hoy es ¿cómo hablar de Dios en nuestro tiempo? ¿Cómo comunicar el Evangelio, para abrir caminos a su verdad salvífica en los corazones de nuestros contemporáneos, a menudo cerrados, y en sus mentes, a veces distraídas por tantos destellos de la sociedad?"... ..."La primera respuesta es que nosotros podemos hablar de Dios porque Dios ha hablado con nosotros", Benedicto XVI.
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AAA ¿Qué es el infierno? ¿es un lugar de tormento? ¿o es un estado interior de quienes han rechazado a Dios?

Siempre hemos tenido la idea de que el infierno es un lugar tenebroso debajo de la Tierra porque muchos pasajes bíblicos lo pintan o muestran de esa manera. Esa era la idea predominante en esos tiempos porque al que moría lo enterraban bajo Tierra y Dios venía del Cielo, de las alturas. De allí los términos "sheol" o "seol" para designar la morada de los muertos y "Cielo" para designar la morada de Dios. 

AAA ¿Es Dios el autor del castigo? ¿Él nos causa los sufrimientos? Cual es la causa del mal; efectos internos y sociales del pecado; qué es el infierno y cómo evitarlo; por qué sufrimos y como lo usa Dios en nuestro favor; qué es el Juicio; cómo nos lleva Dios con su Providencia hasta su Hijo


El artículo que se encontraba en ésta página se ha editado y ampliado para convertirlo en un libro cuya carátula presentamos:



Esto con el objeto de explicar mejor y de forma mas amplia por qué Dios no castiga, incluyendo los aportes posteriores al artículo inicial.

Pero no podría acudir a mejores palabras para invitar a descargar y leer éste nuevo libro que las que amable y generosamente escribió Alejandro Bermúdez, de EWTN y Aciprensa, como Prólogo:

AAA ¿Cuál es el día de descanso que debemos guardar? ¿Sábado o Domingo? ¿Qué significa que "el hombre no se hizo para el sábado sino el sábado para el hombre"?, Mc 2, 28


Muchos hermanos separados (incluidos los Judeo Mesiánicos que también lo son) nos citan textos del Antiguo Testamento para  decir a los católicos que “la Iglesia Católica cambió el día de reposo del sábado al Domingo y por eso ella no cumple los que Dios estableció en las Escrituras”. Veamos si eso es cierto.

AAA Según la Biblia ¿qué es un Sacramento? ¿cuál es el efecto que tienen los ritos o sacramentos establecidos por Jesús en nosotros? ¿para qué nos sirven en realidad?


Definición: ritos o signos que realiza o entrega la Iglesia a sus fieles para iniciar o enriquecer su vida cristiana.
Se le llama "Sacramento" porque a través de ellos se nos comunica gradualmente la Gracia, que es la presencia o vida sagrada de Dios en nosotros, para santificarnos, para que podamos llegar a una vida plena de santidad, que es el único objetivo de la fe cristiana.

AAA ¿Qué significa que la Biblia es inspirada por Dios? ¿Que ella es "su propio intérprete" y nos lleva por si sola a la verdad y a la salvación? ¿"Sola Fe", "Sola Escritura", "Sola Gracia", "Solo Cristo", "Solo Glora a Dios" son posibles fuera de la Iglesia? ¿Tiene intérpretes humanos autorizados? ¿se ha cumplido en nosotros lo que dice solo por ser creyentes? ¿que es caer en la superstición bíblica?


La Palabra de Dios que salva no es la Escritura:
Dice la misma Escritura que la Palabra de Dios es Dios mismo (Padre, Hijo y Espíritu Santo, Jn 1, 1), el que se hizo hombre o carne para que la palabra habitara "entre nosotros",  1, 14. Entonces es falso que la Palabra de Dios sea un Libro, aunque éste hable de Dios. Se dice que la Biblia es Palabra de Dios por ser un resumen, incompleto según se dice en ella misma, Jn 20, 31, de lo que en el pasado dijo Dios, pero ella no es "la palabra de Dios" que salva porque solo lo es Dios mismo en persona. La Palabra no está "empastada" sino "encarnada" como dice Jn 1, 14.

Las tentaciones que el demonio hizo a Jesús y que nos pone cada día a nosotros. ¿cómo vencerlas para llegar a vivir nosotros la Pascua de la resurrección?, Mt 4, 1- 11.

Como ilustración a nuestros lectores, hacemos una explicación del significado de las tentaciones que el demonio hizo a Jesús, las que también vivimos cada uno de nosotros cada dia, lo que no evitará caer en ellas.

AAA ¿Sabías hermano y hermana que tu y yo somos ídolos? Ex 20, 3-5, Sal 115, Dt 4, 5.

Dice Dios de los ídolos, de los dioses falsos: 
“Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. Tienen boca, pero no hablan, tienen ojos, pero no ven; tienen orejas, pero no oyen, tienen nariz, pero no huelen. Tienen manos, pero no palpan, tienen pies, pero no caminan; ni un solo sonido sale de su garganta.”, Sal 115, 4-7.

AAA Cristo, Piedra Angular y único fundamento de su Iglesia. Pedro, piedra viva garantía de unidad y cimiento con los Apóstoles porque Cristo vive en todos ellos. ¿Que es poner otro fundamento?


Por tantas interpretaciones diferentes que se encuentran acerca del texto de Mt 16, 18 que lleva a muchos a decir que Pedro es el fundamento de la Iglesia Católica y no Cristo, y que solo los hermanos evangélicos están fundamentados en Cristo, hemos visto necesario clarificar los conceptos que están involucrados en dicho texto.

AAA ¿Cuál es el verdadero Bautismo cristiano? Hch 2, 38.


El Rito del Bautismo significa lo que debemos vivir durante nuestra vida de fe: sumergirnos en el agua es figura de morir al pecado con Cristo, y salir del agua es signo de resucitar con Cristo a una vida nueva, experimentar su resurrección en nosotros. Pablo lo dijo muy claramente: 

AAA ¿En la Biblia se celebra el nacimiento de Jesús? ¿Hay antecedentes en el Antiguo Testamento de una celebración así? ¿Porqué el 25 de Diciembre? ¿La Iglesia pide a sus fieles celebrar con excesos de licor y baile como hacen muchas personas de cualquier creencia?


En el Nuevo Testamento es evidente que si se celebra el nacimiento de Jesús: 
El Cosmos o Universo entero lo celebraron con la aparición de la Estrella de David que guió a los reyes de Oriente hacia la gruta donde encontraron al Mesías, Mt 2, 9.
El Cielo lo celebró con la aparición de los ángeles que anunciaron su nacimiento y el coro que apareció poco después cantando alabanzas a Dios, Lc 2, 8-14.

AAA ¿En la Biblia hay religiosos? ¿Los cristianos del Nuevo Testamento lo eran?, Sant 1, 26-27


Primero precisemos unas definiciones de lo que significan los términos “Iglesia” y “Religión” no según lo que definen los diccionarios hechos por académicos de la lengua -que no conocen mucho de fe- sino según lo que significan en la Biblia, según la fe cristiana:

AAA ¿En el Nuevo Testamento no se menciona la palabra "Iglesia" como para pensar que Jesús no formó ninguna?


Muchos dicen que Jesucristo nunca formó una Iglesia, que eso es un invento de los católicos. Pero el mismo Nuevo Testamento muestra que si la formó porque para eso fue que Jesús eligió a los Doce Apóstoles, Mt 4, 19, para que lo siguieran como miembros de su Iglesia única, Jn 8, 12, y para eso los formó durante tres años y los envió al mundo entero dándoles el Espíritu Santo, Hch 2, 1ss, para que el que creyera a su predicación se salvara. Mc 16, 15-16.

AAA ¿Maria fue solo un instrumento temporal para que naciera Jesús y fue desechada, o fue elegida para una misión permanente en la salvación? Estudio bíblico.


Consideremos estas verdades reveladas en la Biblia:
-Dios solo engendró a Jesús CON MARÍA su Madre, Y Jesús solo nos llegó a través de ella, Lc 1, 31; 2, 1-5...
-La salvación y la justificación consisten en que Jesús se engendre también en nosotros, que viva en nosotros como lo hizo en María hace dos mil años, Rom 8, 29-30.

AAA ¿Jesús es literal y espiritualmente Pan, o lo es solo espiritualmente porque su Palabra es el único alimento espiritual? "El Espíritu es el que da vida. La carne en nada aprovecha", Jn 6, 63.


Los hermanos evangélicos muchas veces dicen que si Jesus dijo "El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida.”, Jn 6, 63,
eso significa entonces que cuando Jesus dijo que El era el Pan de vida y que el Pan era su Cuerpo y el Vino su Sangre, no se debía entender eso literalmente sino solo en sentido espiritual porque según ellos la carne de Cristo, a la que según ellos se refiere ese texto, no serviría para nada, sino que solo sirve su Palabra, la que según ellos sería la Biblia.
Veamos el texto completo a ver si es cierto:

AAA ¿Qué es la adoración? ¿Se adora a un Santo o una imagen por hincarnos, orar, poner una vela o hacer procesiones con ella? Si la fe es por el oir y el oir por la palabra de Dios ¿significa que no se deben usar imágenes porque solo "se ven"?

Jesús nos pidió adorar al Padre "en Espíritu y verdad": 
"Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos ADORARÁN AL PADRE EN ESPÍRITU y en VERDAD, porque ASÍ QUIERE EL PADRE QUE SEAN LOS QUE LE ADOREN. Dios es Espíritu, y LOS QUE ADORAN DEBEN ADORAR EN ESPÍRITU y VERDAD.», Jn 4, 23-24. 
¿En que Espíritu y en que verdad debemos adorar y desde cuando lo hacemos?

AAA Sacerdocio y Confesión sacramental ¿necesarios para la salvación? ¿porqué confesarnos con otro pecador? Perdón del pecado y de la pena temporal.


Es necesaria la Confesión sacramental al Sacerdote porque el sacrificio de Cristo no perdonó todos los pecados automáticamente desde hace 2000 años. La prueba es que Cristo después de su muerte y resurrección, Jn 20, 1, envió a los dirigentes de su Iglesia única a perdonarlos, 20, 23, lo que no habría hecho si ya no se necesitaba, si ya hubieran quedado perdonados con su muerte. Muchos creen a Jesús tonto, que puede cometer errores tan infantiles siendo Dios y teniendo la sabiduría e infalibilidad de Dios.

AAA ¿Tienen los Santos que ser omnipresentes, omniscientes y omnipotentes como Dios para escuchar nuestras oraciones y realizar milagros en favor nuestro?

La Iglesia Católica nunca ha enseñado que los Santos sean omnipresentes, omniscientes y todopoderosos como Dios. y en realidad no necesitan serlo para cumplir la misión que la Iglesia les atribuye de interceder con milagros y con la oración por los fieles de la Iglesia.

AAA ¿Ya estamos salvados automáticamente desde hace dos mil años por la Sangre que derramó Cristo en la Cruz?



Los hermanos separados dicen repetidamente que todos los creyentes ya estamos salvados automáticamente desde hace dos mil años por el solo hecho de pertenecer a una Iglesia o congregación y leer la Biblia, es decir por creer racionalmente en Jesús (testimonios reales realizados por ellos en algunos foros de debates). 

Se basan en textos como este:

AAA Para entender el Sacramento del Bautismo como toda nuestra vida en la Iglesia Católica, y no solo como un Rito que recibimos un dia

PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 13 de noviembre de 2013

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el Credo, a través del cual cada domingo hacemos nuestra profesión de fe, afirmamos: «Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados». Se trata de la única referencia a un Sacramento en todo el Credo. En efecto, el Bautismo es la «puerta» de la fe y de la vida cristiana. Jesús Resucitado dejó a los Apóstoles esta consigna: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará» (Mc 16, 15-16). La misión de la Iglesia es evangelizar y perdonar los pecados a través del sacramento bautismal. 

AAA Los "milagros" físicos entre los evangélicos y "el milagro moral" entre los católicos ¿cuales son verdaderos y eficaces?

Los milagros de Jesús y los Apóstoles los hacían para mostrar la misericordia de Dios y significar un mensaje que estaba implícito en esos actos. 

Por ejemplo, ellos curaron cojos y paralíticos porque al seguir a Cristo en su Iglesia y llegar a la fe podremos salir de nuestra parálisis espiritual y levantarnos de ella para seguir a Cristo.

AAA ¿Todo el que usa la Biblia lo hace en verdad para corregir y amar?



Un hermano evangélico me dijo alguna vez: "falso. Los cristianos no odian, aman. Por eso usamos la Biblia para corregir".

¿Por el sólo hecho de usar la Biblia para corregir se está amando al que es objeto de nuestra corrección? Veamos si eso es cierto. 

AAA "El justo vivirá por la fe" ¿por cuál justicia y cuál fe vivimos? ¿como llegar a vivirla?





"El justo vivirá por la fe", Rom 1, 17. Los hermanos separados dicen, como lo muestra la imagen, que ya son salvos porque en esta frase y en algunas otras parecidas que aparecen en la Biblia, Gal 3, 11; Hb 3, 18, Habacuc 2, 4, se dice que solo por la fe en Cristo vivimos o somos salvos.

Una breve introducción y guía para disfrutar mejor los contenidos del sitio


Cuando llegué a vivir en realidad mi fe hace ya muchos años -agosto de 1996- me topaba muchas veces con personas que enseñaban doctrinas diferentes, la mayoría de veces hasta opuestas entre si. Por lo que vivía me interesaba sobremanera el tema pero por mi falta de conocimientos bíblicos no podía explicar coherentemente la certeza de la fe que estaba viviendo.

Queriendo encontrar respuestas a tantas diferencias y el poder explicar con argumentos ciertos y precisos los razonamientos de muchos contertulios ocasionales o no que me expresaban su certeza de doctrinas que iban en contraposición a las de mi fe, me dediqué a investigar y meditar si en realidad eran ciertas las cosas que me decían. El producto de esas meditaciones e investigaciones de casi 20 años de vida de fe es este sitio.

AAA "Carta del más allá: Testimonio impresionante de un alma condenada, acerca de lo que la llevó al Infierno"



Este texto, fuerte y conmovedor, nos lo envía un Sacerdote Jesuita amigo, quien lo acompaña con la siguiente introducción:


Este material no es del gusto actual, de la sociedad moderna, por supuesto del gusto mundano, ni lamentablemente de muchos entre los llamados fieles cristianos. 


Debemos prestar atención hoy día a esta realidad y verdad de fe definida en la Iglesia Católica, acerca de la existencia del infierno y de su duración eterna. Tristemente, el abandono consciente o inconsciente de su consideración, está llevando a muchos a negar su existencia, con consecuencias más que lamentables en la conducta y en su ineludible juicio Divino. Lo que sigue, guste o no, no es argumento para adoptar la conocida actitud llamada del avestruz, de esconder la cabeza bajo las alas.


Este texto no configura ninguna definición eclesiástica, sino que es sólo un escrito privado que goza de licencia eclesiástica, para que pueda imprimirse y por tanto leerse.


Carta del más allá 

"Testimonio impresionante de un alma condenada, acerca de lo que la llevó al Infierno"


*Imprimatur del original alemán: Brief aus dem Jenseits - Treves,
9-11-1953.N.4/53*

*Introducción al texto original*

Dios se comunica con los hombres de muchas maneras. Las Sagradas Escrituras se refieren a muchas comunicaciones divinas hechas a través de visiones y aún de sueños. Los sueños, no siempre son sólo sueños.


La "carta del más allá" que se transcribe seguidamente se refiere a la condenación eterna de una joven. A primera vista parece una historia novelada. Pero considerando las circunstancias se llega a la conclusión de que no deja de tener su fondo histórico, a partir de su sentido moral y su alcance trascendental.


El original de esta carta fue encontrado entre los papeles de una religiosa fallecida, amiga de la joven condenada. Allí cuenta la monja los acontecimientos de la vida de su compañera como si fueran hechos conocidos y verificados, así como su condenación eterna comunicada en un sueño. 


La Curia diocesana de Treves (Alemania)autorizó su publicación como lectura sumamente instructiva.


La "carta del más allá" apareció por primera vez en un libro de revelaciones y profecías, junto con otras narraciones. Fue el Rvdo. Padre Bernhardin Krempel C.P., doctor en teología, quien la publicó por separado y le confirió mayor autoridad al encargarse de probar, en las notas, la absoluta concordancia de la misma con la doctrina católica.


Entre los manuscritos dejados en su convento por una religiosa, que en el mundo se llamó Clara, se encontró el siguiente testimonio:


*El relato de Clara*


Tuve una amiga, Anita. Es decir, éramos muy próximas por ser vecinas y compañeras de trabajo en la misma oficina M. Más tarde, Ani se casó y no volví a verla. Desde que nos conocimos, había entre nosotras, en el fondo, más amabilidad que propiamente amistad. Por eso, sentí muy poco su ausencia cuando, después de su casamiento, ella fue a vivir al barrio elegante de las villas, lejos del mío.


Durante mis vacaciones en el Lago de Garda (Italia), en septiembre de 1937, recibí una carta de mi madre en la que me decía: "Anita N murió en un accidente automovilístico. La sepultaron ayer en Wald Friendhof". Me impresioné mucho con la noticia. Sabía que mi amiga no había sido propiamente religiosa. ¿Estaría preparada para presentarse ante Dios? ¿En qué estado la habría encontrado su muerte súbita? Al día siguiente escuché misa, comulgué por la intención de Anita, en la casa del pensionado de las hermanas, donde estaba viviendo. Rezaba fervorosamente por su eterno descanso, y por esta misma intención ofrecí la Santa Comunión.


Durante todo el día percibí un cierto malestar, que fue aumentando por la tarde. Dormí inquieta. Me desperté de improviso, escuchando algo así como una sacudida en la puerta del cuarto. Encendí la luz. El reloj indicaba las doce y diez minutos. Nada. Tampoco ruidos. Tan solo las olas del Lago de Garda golpeando monótonas contra el muro del jardín del pensionado. No había viento. Yo conservaba la impresión de que al despertar encontraría, además de los golpes de la puerta, un ruido de brisa o viento, parecido al que producía mi jefe de la oficina, cuando de mal humor tiraba sobre mi escritorio una carta que lo molestaba. Reflexioné un instante si debía levantarme. ¡No! Todo no es más que sugestión, me dije. Mi fantasía está sobresaltada por la noticia de la muerte. Me di vuelta en la cama, recé algunos Padrenuestros por las ánimas y me dormí de nuevo.


Soñé entonces que me levantaba de mañana, a las 6, yendo a la capilla. Al abrir la puerta del cuarto, me encontré con una cantidad de hojas de carta. Levantarlas, reconocer la letra de Anita y dar un grito, fue cosa de un segundo. Temblando, las sostuve en mis manos. Confieso que quedé tan aterrorizada que no pude rezar. Apenas respiraba. Nada mejor que huir de allí, salir al aire libre. Me arreglé rápidamente, puse la carta dentro de mi cartera y salí en seguida. Subí por el tortuoso camino, entre olivos, laureles y quintas de la villa, más allá del conocido camino gardesano.


La mañana aparecía radiante. En los días anteriores, yo me detenía cada cien pasos, maravillada por la vista que ofrecían el lago y la Isla de Garda. El suavísimo azul del agua me refrescaba; como una niña que mira admirada a su abuelo, así contemplaba, extasiada, al ceniciento monte Baldo, que se levanta en la orilla opuesta del lago, hasta los 2.200 metros de altura. Ese día no tenía ojos para todo eso. Después de caminar un cuarto de hora, me dejé caer maquinalmente sobre un banco ubicado entre dos cipreses, donde la víspera había leído con placer "La doncella Teresa". Por primera vez veía en los cipreses el símbolo de la muerte, algo en lo que antes no había pensado.


Tomé la carta. No tenía firma. Sin la menor duda, estaba escrita por Ani. No faltaba la gran "s", ni la "t" francesa, a la que se había acostumbrado en la oficina, para irritar al Sr. G. No era su estilo. Por lo menos, no era así como hablaba de costumbre. Lo habitual en ella era la conversación amable, la risa, subrayada por los ojos azules y su graciosa nariz...Sólo cuando discutíamos asuntos religiosos se volvía mordaz y caía en el tono rudo de la carta. Yo misma me siento envuelta por su excitada cadencia. Hela aquí, la Carta del Más Allá de Anita N., palabra por palabra, tal como la leí en el sueño:


*La Carta*


CLARA, NO RECES POR MÍ, ESTOY CONDENADA. Si te doy este aviso - es más, voy a hablarte largamente sobre esto - no creas que lo hago por amistad. Quienes estamos aquí ya no amamos a nadie. Lo hago como obligada. Es parte de la obra "de esa potencia que siempre quiere el mal y realiza el bien". En realidad, me gustaría verte aquí, adonde llegué para siempre. No te extrañes de mis intenciones. Aquí, todos pensamos así. Nuestra voluntad está petrificada en el mal, es decir, en aquello que ustedes consideran "mal". Aún cuando pueda hacer algo "bien" (como yo lo hago ahora, abriéndote los ojos ante el infierno), no lo hago con recta intención.


¿Recuerdas? Hace cuatro años que nos conocimos, en M. Tenías 23 años y ya trabajabas en el escritorio desde seis meses antes, cuando yo ingresé. Varias veces me sacaste de apuros. Con frecuencia me dabas buenos avisos que a mí, principiante, me venían muy bien. Pero, ¿qué es "bueno"? Yo ponderaba, en aquel entonces, tu "caridad". Ridículo... Tus ayudas eran pura ostentación, algo que desde entonces sospechaba.


Aquí, no reconocemos bien alguno en absolutamente nadie. Pero ya que conociste mi juventud, es el momento de llenar algunas lagunas. De acuerdo con los planes de mis padres, yo nunca tendría que haber existido. Por un descuido se produjo la desgracia de mi concepción. Mis hermanas tenían 14 y 16 años cuando vine al mundo. 


¡Ojalá no hubiera nacido! Ojalá pudiera ahora aniquilarme, huir de estos tormentos! No hay placer comparable al de acabar mi existencia, así como se reduce a cenizas un vestido, sin dejar vestigios. Pero es necesario que exista. Es preciso que yo sea tal como me he hecho: con el fracaso total de la finalidad de mi existencia.


Cuando mis padres, entonces solteros, se mudaron del campo a la ciudad, perdieron el contacto con la Iglesia. Era mejor así. Mantenían relaciones con personas desvinculadas de la religión. Se conocieron en un baile, y se vieron "obligados" a casarse seis meses después. En la ceremonia nupcial, recibieron solo unas gotas de agua bendita, las suficientes para atraer a mamá a la misa dominical unas pocas veces al año . Ella nunca me enseñó verdaderamente a rezar. Todo su esfuerzo se agotaba en los trabajos cotidianos de la casa, aunque nuestra situación no era mala. Palabras como rezar, misa, agua bendita, iglesia, sólo puedo escribirlas con íntima repugnancia, con incomparable repulsión. Detesto profundamente a quienes van a la Iglesia y, en general, a todos los hombres y a todas las cosas. Todo es tormento. Cada conocimiento recibido, cada recuerdo de la vida y de lo que sabemos, se convierte en una llama incandescente.


Y todos estos recuerdos nos muestran las oportunidades en que despreciamos una gracia. ¡Cómo me atormenta esto! No comemos, no dormimos, no andamos sobre nuestros pies. Espiritualmente encadenados, los réprobos contemplamos desesperados nuestra vida fracasada, aullando y rechinando los dientes, atormentados y llenos de odio. ¿Entiendes? Aquí bebemos el odio como si fuera agua. Nos odiamos unos a otros. Más que a nada, odiamos a Dios. 


Quiero que lo comprendas. Los bienaventurados en el cielo deben amar a Dios, porque lo ven sin velos, en su deslumbrante belleza. Esto los hace indescriptiblemente felices. Nosotros lo sabemos, y este conocimiento nos enfurece. Los hombres, en la tierra, que conocen a Dios por la Creación y por la Revelación, pueden amarlo. Pero no están obligados a hacerlo.


El creyente - te lo digo furiosa - que contempla, meditando, a Cristo con los brazos abiertos sobre la cruz, terminará por amarlo. Pero el alma a la que Dios se acerca fulminante, como vengador y justiciero porque un día fue repudiado, como ocurrió con nosotros, ésta no podrá sino odiarlo, como nosotros lo odiamos. Lo odia con todo el ímpetu de su mala oluntad. Lo odia eternamente, a causa de la deliberada resolución de apartarse de Dios con la que terminó su vida terrenal. Nosotros no podemos revocar esta perversa voluntad, ni jamás querríamos hacerlo.


¿Comprendes ahora por qué el infierno dura eternamente? Porque nuestra obstinación nunca se derrite, nunca termina. Y contra mi voluntad agrego que Dios es misericordioso, aún con nosotros. Digo "contra mi voluntad" porque, aunque diga estas cosas voluntariamente, no se me permite mentir, que es lo que querría. Dejo muchas informaciones en el papel contra mis deseos. Debo también estrangular la avalancha de palabrotas que querría vomitar. Dios fue misericordioso con nosotros porque no permitió que derramáramos sobre la tierra el mal que hubiéramos querido hacer. Si nos lo hubiera permitido, habríamos aumentado mucho nuestra culpa y castigo. Nos hizo morir antes de tiempo, como hizo conmigo, o hizo que intervinieran causas atenuantes.


Dios es misericordioso, porque no nos obliga a aproximarnos a El más de lo que estamos, en este remoto lugar infernal. Eso disminuye el tormento. Cada paso más cerca de Dios me causaría una aflicción mayor que la que te produciría un paso más rumbo a una hoguera.


Te desagradé un día al contarte, durante un paseo, lo que dijo mi padre pocos días antes de mi comunión: "Alégrate, Anita, por el vestido nuevo; el resto no es más que una burla". Casi me avergüenzo de tu desagrado. Ahora me río. Lo único razonable de toda aquella comedia era que se permitiera comulgar a los niños a los doce años. Yo ya estaba, en aquel entonces, bastante poseída por el placer del mundo. Sin escrúpulos, dejaba a un lado las cosas religiosas. No tomé en serio la comunión. La nueva costumbre de permitir a los niños que reciban su primera comunión a los 7 años nos produce furor. Empleamos todos los medios para burlarnos de esto, haciendo creer que para comulgar debe haber comprensión. Es necesario que los niños hayan cometido algunos pecados mortales. La blanca Hostia será menos perjudicial entonces, que si la recibe cuando la fe, la esperanza y el amor, frutos del bautismo - escupo sobre todo esto - todavía están vivos en el corazón del niño.


¿Te acuerdas que yo pensaba así cuando estaba en la tierra? Vuelvo a mi padre. Peleaba mucho con mamá. Pocas veces te lo dije, porque me avergonzaba. Qué cosa ridícula la vergüenza! Aquí, todo es lo mismo. Mis padres ya no dormían en el mismo cuarto. Yo dormía con mamá, papá lo hacía en el cuarto contiguo, donde podía volver a cualquier hora de la noche. Bebía mucho y se gastó nuestra fortuna. Mis hermanas estaban empleadas, decían que necesitaban su propio dinero. Mamá comenzó a trabajar. Durante el último año de su vida, papá la golpeó muchas veces, cuando ella no quería darle dinero. Conmigo, él siempre fue amable. Un día te conté un capricho del que quedaste escandalizada. ¿Y de qué no te escandalizaste de mí? Cuando devolví dos veces un par de zapatos nuevos, porque la forma de los tacos no era bastante moderna.


En la noche en que papá murió, víctima de una apoplejía, ocurrió algo que nunca te conté, por temor a una interpretación desagradable. Hoy, sin embargo, debes saberlo. Es un hecho memorable: por primera vez, el espíritu que me atormenta se acercó a mí. Yo dormía en el cuarto de mamá. Su respiración regular revelaba un sueño profundo. Entonces, escuché pronunciar mi nombre. Una voz desconocida murmuró: "¿Qué ocurrirá si muere tu padre?"


Ya no lo quería a papá, desde que había empezado a maltratar a mi madre. En realidad, no amaba absolutamente a nadie: sólo tenía gratitud hacia algunas personas que eran bondadosas conmigo. El amor sin esperanza de retribución en esta tierra solamente se encuentra en las almas que viven en estado de gracia. No era ése mi caso. "Ciertamente, él no morirá", le respondí al misterioso interlocutor. Tras una breve pausa, escuché la misma pregunta. "El no va a morir!", repliqué con brusquedad. Por tercera vez, me preguntaron: "Qué ocurrirá si muere tu padre?". Me representé en ese momento en la imaginación el modo como mi padre volvía muchas veces: medio ebrio, gritando, maltratando a mamá, avergonzándonos frente a los vecinos. Entonces, respondí con rabia: "Bien, es lo que se merece. ¡Que muera!". Después, todo quedó en silencio.


A la mañana siguiente, cuando mamá fue a ordenar el cuarto de papá, encontró la puerta cerrada. Al mediodía, la abrieron por la fuerza. Papá, semidesnudo, estaba muerto sobre la cama. Al ir a buscar cerveza al sótano, debió sufrir una crisis mortal. Desde hacía tiempo que estaba enfermo.
(¿Habrá hecho depender Dios de la voluntad de su hija, con la que el hombre fue bondadoso, la obtención de más tiempo y ocasión de convertirse?).


Marta K. y tú me hicieron ingresar en la asociación de jóvenes. Nunca te oculté que consideraba demasiado "parroquiales" las instrucciones de las dos directoras, las señoritas X. Los juegos eran bastante divertidos. Como sabes, llegué en poco tiempo a tener allí un papel preponderante. Eso era lo que me gustaba. También me gustaban las excursiones. Llegué a dejarme llegar algunas veces a confesar y comulgar. Para decir la verdad, no tenía nada para confesar. Los pensamientos y las palabras no significaban nada para mí. Y para acciones más groseras todavía no estaba madura.


Un día me llamaste la atención: "Ana, si no rezas más, te perderás". Realmente, yo rezaba muy poco, y ese poco siempre a disgusto, de mala voluntad. Sin duda tenías razón. Los que arden en el infierno o no rezaron, o rezaron poco. La oración es el primer paso para llegar a Dios. Es el paso decisivo. Especialmente la oración a Aquella que es la madre de Cristo, cuyo nombre no nos es lícito pronunciar. La devoción a Ella arranca innumerables almas al demonio, almas a las que sus pecados las habrían lanzado infaliblemente en sus manos.


Furiosa continúo, porque estoy obligada a hacerlo, aunque no aguanto más de tanta rabia. Rezar es lo más fácil que se puede hacer en la tierra. Y justamente de esto, que es facilísimo, Dios hace depender nuestra salvación. Al que reza con perseverancia, paulatinamente Dios le da tanta luz, y lo fortalece de tal modo, que hasta el más empedernido pecador puede recuperarse, aunque se encuentre hundido en un pantano hasta el cuello. Durante los últimos años de mi vida ya no rezaba más, privándome así de las gracias, sin las que nadie se puede salvar.


Aquí, no recibimos ningún tipo de gracia. Aunque la recibiéramos, la rechazaríamos con escarnio. Todas las vacilaciones de la existencia terrenal terminaron en esta otra vida. En la tierra, el hombre puede pasar del estado de pecado al estado de gracia. De la gracia, se puede caer al pecado. Muchas veces caí por debilidad; pocas, por maldad. Con la muerte, cada uno entra en un estado final, fijo e inalterable. A medida que se avanza en edad, los cambios se hacen más difíciles. Es cierto que uno tiene tiempo hasta la muerte para unirse a Dios o para darle las espaldas. Sin embargo, como si estuviera arrastrado por una correntada, antes del tránsito final, con los últimos restos de su voluntad debilitada, el hombre se comporta según las costumbres de toda su vida.


El hábito, bueno o malo, se convierte en una segunda naturaleza. Es ésta la que lo arrastra en el momento supremo. Así ocurrió conmigo. Viví años enteros apartada de Dios. En consecuencia, en el último llamado de la gracia, me decidí contra Dios. La fatalidad no fue haber pecado con frecuencia, sino que no quise levantarme más. Muchas veces me invitaste para que asistiera a las predicaciones o que leyera libros de piedad. Mis excusas habituales eran la falta de tiempo. ¿Acaso podría querer aumentar mis dudas interiores?Finalmente, tengo que dejar constancia de lo siguiente: al llegar a este punto crítico, poco antes de salir de la "Asociación de Jóvenes", me habría sido muy difícil cambiar de rumbo. Me sentía insegura y desdichada. Pero frente a la conversión se levantaba una muralla.


No sospechaste que fuera tan grave. Creías que la solución era tan simple, que un día me dijiste: "Tienes que hacer una buena confesión, Ani, todo volverá a ser normal". Me daba cuenta que sería así. Pero el mundo, el demonio y la carne, me retenían demasiado firme entre sus garras. Nunca creí en la influencia del demonio. Ahora, doy testimonio de que el demonio actúa poderosamente sobre las personas que están en las condiciones en que yo me encontraba entonces. Sólo muchas oraciones, propias y ajenas, junto con sacrificios y sufrimientos, podrían haberme rescatado. Y aún esto, poco a poco.


Si bien hay pocos posesos corporales, son innumerables los que están poseídos internamente por el demonio. El demonio no puede arrebatar el libre albedrío de los que se abandonan a su influencia. Pero como castigo por su casi total apostasía, Dios permite que el "maligno" se anide en ellos. Yo también odio al demonio. Sin embargo, me gusta, porque trata de arruinarlos a todos ustedes: él y sus secuaces, los ángeles que cayeron con él desde el principio de los tiempos. Son millones, vagando por la tierra. Innumerables como enjambres de moscas; ustedes no los perciben. A los réprobos no nos incumbe tentar: eso les corresponde a los espíritus caídos.


Cada vez que arrastran una nueva alma al fondo del infierno, aumentan aún más sus tormentos. Pero, ¡de qué no es capaz el odio! Aunque andaba por caminos tortuosos, Dios me buscaba. Yo preparaba el camino para la gracia, con actos de caridad natural, que hacía muchas veces por una inclinación de mi temperamento. A veces, Dios me atraía a una Iglesia. Allí, sentía una cierta nostalgia. Cuando cuidaba a mi madre enferma, a pesar de mi trabajo en la oficina durante el día, haciendo un sacrificio de verdad, los atractivos de Dios actuaban poderosamente. Una vez fue en la capilla del hospital, adonde me llevaste durante el descanso del mediodía. Quedé tan impresionada, que estuve sólo a un paso de mi conversión. Lloraba. Pero, en seguida, llegaba el placer del mundo, derramándose como un torrente sobre la gracia. Las espinas ahogaron el trigo. Con la explicación de que la religión es sentimentalismo, como siempre se decía en la oficina, rechacé también esta gracia, como todas las otras.


En otra ocasión, me llamaste la atención porque, en lugar de una genuflexión hasta el piso, hice solamente una ligera inclinación con la cabeza. Pensaste que eso lo hacía por pereza, sin sospechar que, ya entonces, había dejado de creer en la presencia de Cristo en el Sacramento. Ahora creo, aunque sólo materialmente, tal como se cree en la tempestad, cuyas señales y efectos se perciben. En este interín, me había fabricado mi propia religión. Me gustó la opinión generalizada en la oficina, de que después de la muerte el alma volvería a este mundo en otro ser, reencarnándose sucesivamente, sin llegar nunca al fin.


Con esto, estaba resuelto el angustiante problema del más allá. Imaginé haberlo hecho inofensivo. ¿Por qué no me recordaste la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, en la que el narrador, Cristo, envió después de la muerte a uno al infierno y al otro al Cielo? Pero, ¿qué habrías conseguido? No mucho más de lo que conseguiste con todos tus otros discursos beatos. Poco a poco me fui fabricando un dios: con atributos suficientes para ser llamado así. Bastante lejos de mí, como para que no me obligara a tener relaciones con él. Suficientemente confuso, como para poder transformarlo a mi antojo. De este modo, sin cambiar de religión, yo podía imaginarlo como el dios panteísta del mundo o pensarlo, poéticamente, como un dios solitario.


Este "dios" no tenía Cielo para premiarme, ni infierno para asustarme. Yo lo dejaba en paz. En esto consistía mi culto de adoración. Es fácil creer en lo que agrada. Con el transcurso de los años, estaba bastante persuadida de mi religión. Se vivía bien así, sin molestias. Sólo una cosa podría haber roto mi suficiencia: un dolor profundo y prolongado. Pero este sufrimiento no llegó. ¿Comprendes ahora el significado de "Dios castiga a aquellos que ama"? Durante un domingo de julio, la asociación de Jóvenes organizaba un paseo de A. Me gustaban las excursiones, pero no los discursos insípidos y demás beaterías. Otra imagen, muy diferente de la de Nuestra Señora de las Gracias de A., estaba desde hacía poco en el altar de mi corazón. Era el distinguido Max, del almacén de al lado. Ya habíamos conversado entretenidos, varias veces. Justamente ese domingo me invitó a pasear. La otra, con la que acostumbraba a salir, estaba enferma en el hospital.


El había comprendido que lo miraba mucho. Pero yo no pensaba en casarme todavía. Su posición económica era muy buena, pero también demasiado amable con todas las otras jovencitas. En aquel entonces yo quería un hombre que me perteneciera exclusivamente, como única mujer. Siempre conservé una cierta educación natural. (Eso es verdad. A pesar de su indiferencia religiosa, Ani tenía algo noble en su persona. Me desconcierta que también las personas "honestas" puedan caer en el infierno, si son deshonestas al huir del encuentro con Dios).


En ese paseo, Max me colmó de amabilidades. Nuestras conversaciones, es claro, no eran sobre la vida de los santos, como las de ustedes. Al día siguiente, en la oficina, me reprendiste por no haber ido al paseo de la Asociación. Cuando te conté mi diversión del domingo, tu primera pregunta fue: "¿Escuchaste Misa?". ¡Tonta! ¿Cómo podríamos ir a Misa si salimos a las 6 de la mañana? Me acuerdo que, muy exaltada, te dije: "El buen Dios no es tan mezquino como lo son los curas". Ahora debo confesar que Dios, a pesar de su infinita bondad, considera todo con más seriedad que todos los sacerdotes juntos. Después de este primer paseo con Max, fui solamente una vez más a la Asociación, en las fiestas de Navidad. Algunas cosas me atraían. Pero en mi interior, ya me había separado de todas ustedes.


Los bailes, el cine, los paseos, continuaban. A veces peleábamos con Max, pero yo sabía cómo retenerlo. Odié mucho a mi rival que, al salir del hospital, se puso furiosa. En realidad, eso me favoreció. La calma distinguida que yo mostraba produjo una gran impresión en Max, que se inclinó definitivamente por mí. Conseguí encontrar la forma de denigrarla.

Me expresaba con calma: por fuera, realidades objetivas, por dentro, vomitando hiel. Estos sentimientos y actitudes conducen rápidamente al infierno. Son diabólicos, en el sentido estricto del término. ¿Por qué te cuento todo esto? Para explicarte que así me aparté definitivamente de Dios. En realidad, Max y yo no llegamos muchas veces al extremo de la familiaridad. Me daba cuenta que me rebajaría a sus ojos si le concedía toda la libertad antes de tiempo. Por eso, supe controlarme. Realmente, yo estaba siempre dispuesta para todo lo que consideraba útil. Tenía que conquistar a Max. Para eso, ningún precio era demasiado alto.
Nos fuimos amando poco a poco, porque ambos teníamos valiosas cualidades que podíamos apreciar mutuamente. Yo era habilidosa, eficiente, de trato agradable. Retuve a Max con firmeza y conseguí, al menos durante los últimos meses antes del casamiento, ser la única que lo poseía. En eso consistió mi apostasía, en hacer mi dios con una criatura. En ninguna otra cosa puede realizarse más plenamente la apostasía como en el amor a una persona del otro sexo, cuando ese amor se ahoga en la materia. Esto es su encanto, su aguijón y su veneno. La "adoración" que tenía por Max se convirtió en mi religión. En ese tiempo, en la oficina, yo arremetía virulentamente contra los curas, los fieles, las indulgencias, los rosarios y demás estupideces.


Trataste de defender con una cierta inteligencia todo lo que yo atacada, aunque quizás sin sospechar que en realidad el problema no estaba en esas cosas. Lo que yo buscaba era un punto de apoyo. Todavía lo necesitaba para justificar racionalmente mi apostasía. Estaba sublevada contra Dios. No te dabas cuenta. Creías que todavía era católica. Por otra parte, yo quería ser llamada así; inclusive pagaba la contribución para el culto. Porque un cierto "reaseguro" nunca viene mal. Es posible que tus respuestas a veces dieran en el blanco. Pero no me al canzaban, porque no te concedía razón. A raíz de estas relaciones sobre bases falsas, fue pequeño el dolor de nuestra separación, con motivo de mi casamiento.


Antes de casarme, me confesé y comulgué una vez más. Era una formalidad. Mi marido pensaba igual. Si era una formalidad, ¿por qué no cumplirla? Ustedes dicen que una comunión así es "indigna". Bien, después de esa comunión "indigna", logré un cierto sosiego en mi conciencia. Esa comunión fue la última. Nuestra vida conyugal transcurría, en general, en armonía. En casi todos los puntos teníamos la misma opinión. También en esto: no queríamos cargar con hijos. En realidad, mi marido quería tener uno, uno solo, naturalmente. Finalmente conseguí que él renunciara a ese deseo. Lo que más me gustaba eran los vestidos, los muebles lujosos, las reuniones mundanas, los paseos en automóvil y otras distracciones. Fue un año de placer el que medió entre mi casamiento y mi muerte repentina.


Todos los domingos íbamos a pasear en auto o visitábamos a los parientes de mi marido. Me avergonzaba de mi madre. Esos parientes se destacaban en la vida social, igual que nosotros. Pero en mi interior, sin embargo, nunca fui feliz. Había algo indeterminado que me corroía. Mi deseo era que, al llegar la muerte - la que sin duda demoraría mucho todavía - todo acabara. Ocurría tal como yo lo había escuchado de niña, durante una plática: Dios recompensa en este mundo toda obra buena que se haga. Si no puede premiarla en la otra vida, lo hace en la tierra. Inesperadamente, recibí una herencia de la tía Lote. Mi marido tuvo la suerte de ver sus ingresos notablemente aumentados. Así pude instalar, confortablemente, una casa nueva.


Mi religión estaba muriendo, como un resplandor crepuscular en un firmamento lejano. Los bares de la ciudad, los hoteles y los restaurantes por los que pasábamos en nuestros viajes, no nos acercaban a Dios. Todos los que los frecuentaban vivían como nosotros: de fuera hacia adentro, no de dentro hacia afuera. Si durante los viajes de vacaciones visitábamos una célebre catedral, tratábamos de divertirnos con el valor artístico de sus obras primas. Los sentimientos religiosos que irradiaban - especialmente las iglesias medievales - yo los neutralizaba criticando circunstancias accesorias de un hermano lego que nos guiaba, criticaba su negligencia en el aseo, criticaba el comercio de los piadosos monjes que fabricaban y vendían licor, criticaba el eterno repique de campanas llamando a los sagrados oficios, diciendo que el único fin era ganar dinero...


Así era como conseguía apartar a la gracia, cada vez que me llamaba. Especialmente descargaba mi mal humor frente a algunas pinturas de la Edad Media representando al Infierno en libros, cementerios y otros lugares. Allí el demonio asaba a las almas sobre fuego rojo o amarillo , mientras sus compañeros, con largas colas, le traen más víctimas. Clara, el infierno puede ser dibujado, pero nunca exagerado! Siempre me burlaba del fuego del infierno. Acuérdate de una conversación durante la cual te puse un fósforo encendido bajo la nariz, preguntándote: "¿Así huele?"


Apagaste en seguida la llama. Aquí nadie consigue hacerlo. Te digo más: el fuego del que habla la Biblia no es el tormento de la consciencia. Fuego es fuego! Debe ser interpretado al pie de la letra cuando Aquel dijo: "Apartáos de mí, malditos, id al fuego eterno". Al pie de la letra! ¿Y cómo puede ser tocado un espíritu por el fuego material? Preguntarás. ¿Y cómo puede sufrir tu alma, en la tierra, si pones el dedo sobre una llama? Tampoco tu alma se quema, mientras tanto el dolor lo sufre todo el individuo. Del mismo modo, nosotros estamos aquí espiritualmente presos al fuego de nuestro ser y de nuestras facultades. Nuestra alma carece de la agilidad que le sería natural; no podemos pensar ni querer lo que querríamos.


No te sorprendas de mis palabras. Es un misterio contrario a las leyes de la naturaleza material: el fuego del infierno quema sin consumir. Nuestro mayor tormento consiste en saber que nunca veremos a Dios. ¿Cómo puede atormentarnos tanto esto, si en la tierra nos era indiferente? Mientras el cuchillo está sobre la mesa, no te impresiona. Le ves el filo, pero no lo sientes. Pero si el cuchillo entra en tus carnes, gritarás de dolor. Ahora, sentimos la pérdida de Dios. Antes, sólo pensábamos en ella.


No todas las almas sufren igual. Cuanto mayor fue la maldad, cuanto más frívolo y decidido, tanto más le pesa al condenado la pérdida de Dios, tanto más lo sofoca la criatura de que abusó. Los católicos que se condenan sufren más que los de otras religiones, porque recibieron y desaprovecharon, por lo general, más luces y mayores gracias. Los que tuvieron mayores conocimientos sufren más duramente que los que tuvieron menos. El que pecó por maldad sufre más que el que cayó por debilidad. Pero ninguno sufre más de lo que mereció. Oh, si esto no fuera verdad, tendría un motivo para odiar!


Un día me dijiste: nadie va al infierno sin saberlo. Eso le habría sido revelado a una santa. Yo me reía, mientras me atrincheraba en esta reflexión: "siendo así, siempre tendré tiempos suficiente para volver atrás". Esta revelación es exacta. Antes de mi muerte repentina, es verdad, no conocía al infierno tal como es. Ningún ser humano lo conoce. Pero estaba perfectamente enterada de algo: "Si mueres, me decía, entrarás en la eternidad como una flecha, directamente contra Dios; habrá que aguantar las consecuencias". Como te dije, no volví atrás. Perseveré en la misma dirección, arrastrada por la costumbre, con la que los hombres actúan cuanto más envejecen.


Mi muerte ocurrió así: Hace una semana - digo según las cuentas que llevan ustedes, porque si calculara por mis dolores, podría estar ardiendo en el infierno desde hace diez años - mi marido y yo salimos en otra excursión dominguera, que fue la última para mí. El día estaba radiante de sol. Me sentía muy bien, como pocas veces. Sin embargo, me traspasaba un presentimiento siniestro. Inesperadamente, en el viaje de regreso, mi marido y yo fuimos enceguecidos por los faros de un automóvil que venía en sentido contrario, a gran velocidad. Max perdió el control del vehículo. Jesús! Se escapó de mis labios, no como oración sino como grito. Sentí un dolor aplastante: comparado con el tormento actual, una bagatela. Después perdí el sentido.


¡Qué extraño! Aquella misma mañana, sin explicación, había surgido en mi mente este pensamiento. "Por una vez, podrías ir a Misa". Era como una súplica. Un "¡no!" claro y decidido cortó el curso de la idea. "Con esas cosas tengo que terminar definitivamente". Es decir, asumí todas las consecuencias. Ahora las soporto.


Lo que ocurrió después de mi muerte lo sabes. La suerte de mi marido, de mi madre, lo que ocurrió con mi cadáver, mi entierro, lo sé por una intuición natural que tenemos todos los que estamos aquí. Del resto de lo que ocurre en el mundo poseemos un conocimiento confuso. Sabemos lo que se refiere a nosotros. De este modo veo el lugar donde vives. Desperté de improviso en el momento de mi muerte. Me encontré inundada por una luz ofuscante. Era el mismo sitio donde había caído mi cadáver. Sucedió como en el teatro, cuando se apagan las luces de la sala, sube el telón y aparece una escena trágicamente iluminada. La escena de mi vida. Como en un espejo, mi alma se mostró a sí misma. Vi las gracias despreciadas y pisoteadas, desde mi juventud hasta el último "no" frente a Dios.


Me sentí como un asesino, al que llevan ante el tribunal para ver a la víctima exánime. ¿Arrepentirme? ¡Nunca! ¿Avergonzarme? ¡Jamás!


Mientras tanto, no conseguía permanecer bajo la mirada de Dios, a quien rechazaba. Sólo tenía una salida: la fuga. Así como Caín huyó del cadáver de Abel, así mi alma se proyectó lejos de esta visión de horror.

Este era el Juicio particular.

Habló el invisible juez: "APÁRTATE DE MI". De inmediato mi alma, como una sombra amarilla de azufre, se despeñó al "lugar" del eterno tormento.


*Epílogo de Clara:*


Así terminó la carta de Anita sobre el Infierno. Las últimas palabras eran casi ilegibles, tan torcidas estaban las letras. Cuando terminé de leer la última línea, la carta se convirtió en cenizas. ¿Qué es lo que escucho? En medio de los duros términos de las palabras que imaginaba haber leído, resonó el dulce tañido de una campana. Me desperté de inmediato. Estaba acostada en mi cuarto. La luz matinal entraba por la ventana. Las campanadas de las Avemarías llegaban de la iglesia parroquial. ¿Todo había sido un sueño?


Nunca había sentido antes en el Angelus tanto consuelo como después de ese sueño. Lentamente, fui rezando las oraciones. Entonces comprendí: la bendita Madre del Señor quiere defenderte. Venera a María filialmente, si no quieres tener el destino que te contó - aunque fuera en sueños - un alma que jamás verá a Dios. Temblando todavía por la visión nocturna, me levanté, me vestí con prisa y huí a la capilla de la casa. Mi corazón palpitaba con violencia. Los huéspedes que estaban más cerca me miraban con preocupación. Quizás pensaban que estaba agitada por correr escaleras abajo.


Una bondadosa señora de Budapest, un alma sacrificada, pequeña como una niña, miope, aún fervorosa en el servicio de Dios, de gran penetración espiritual, me dijo por la tarde en el jardín: "Señorita, Nuestro Señor no quiere ser servido con excitación". Pero ella advertía que otra cosa me había excitado y aún me preocupaba. Agregó, bondadosamente: "Nada te turbe - conoces el aviso de Santa Teresa - nada te espante. Todo pasa. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta". Mientras susurraba esto, sin adoptar un aire magisterial, parecía estar leyendo mi alma.


"Sólo Dios basta". Sí, El ha de bastarme, en éste o en el otro mundo. Quiero poseerlo allí un día, por más sacrificios que tenga que hacer aquí para vencer. No quiero caer en el infierno.


*Algunas consideraciones finales*


Quizás no como objeción, pero no puede eludirse una pregunta: ¿Cómo puede haber recordado Clara con tal precisión todas las palabras de la carta de la condenada? Respondemos: quien hace lo más, puede hacer lo menos. Quien comienza una obra, puede también concluirla. Si la manifestación de ultratumba es un hecho preternatural, Clara debe haber tenido también una asistencia preternatural para e scribir con exactitud todas las palabras leídas durante la visión.


La eternidad de las penas del infierno es un dogma. Seguramente, el más terrible de todos. Tiene su fundamento en las Sagradas Escrituras. Ver San Mateo 15, 41 y 46; II a los Tesalonicenses, 1, 9; Judith 31; Apocalipsis 14, 11 y 20, 10; todos estos textos son irrefutables, en los que la expresión "eterno" no puede interpretarse como "largo o prolongado". De la conveniencia de ilustrar este dogma con un caso particular, nos da ejemplo Nuestro Señor Jesucristo en la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Allí se encuentra una descripción del infierno y del peligro de caer en él. No es otra la intención de este trabajo. Expresa también nuestra finalidad el siguiente consejo: "Vayamos al infierno mientras estemos vivos, para no caer allí después de la muerte". 

Para complementar éste texto lee el artículo sobre "¿Qué es el infierno?"

AAA La verdadera idolatría según la Biblia



Eso de que en nuestra Iglesia Católica "domina la idolatría" no es más que una opinión de los hermanos evangélicos sin ningún fundamento bíblico, la que expresan porque no han entendido lo que es la idolatria. 

Porque según la misma Biblia la idolatría es la falsa religión y por ende los falsos dioses que en ella se tengan (Jer 44, 3)... Se usen o no se usen imágenes, porque si la imagen solo si es de un falso dios es idolatría (Ex 20, 3) pues si es del Dios verdadero no lo es (1Rey 6, Nm 21, 4ss; Jn 3, 14-16). Pero se puede no usar imágenes y tener muchos dioses falsos. 

AAA La Iglesia de Roma es la misma que fundó Jesús en Jerusalén


Cuando uno le dice a un no católico que sólo en la Iglesia Católica nos podemos salvar muchos contestan que eso no es verdad porque Jesús fundó su Iglesia en Jerusalén y no en Roma. Aunque pueda parecer hasta infantil el argumento muchos lo creen sinceramente y por ello es necesario analizarlo para explicar la conexión entre la Iglesia de Jerusalén y la de Roma.

AAA ¿Cómo se "fabrica" un santo y para que sirve? ¿Es espiritismo o brujería pedir su intercesión?


Los Santos todos, la Virgen Maria incluida, adquirieron y adquieren su santidad DURANTE SU VIDA EN LA TIERRA, siguiendo a Cristo como miembros de su única Iglesia hasta que les llega el Espíritu como en Pentecostés, QUE ES QUIEN LOS VUELVE SANTOS PORQUE LOS UNE A CRISTO: "Los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios" (Rom 8, 14). HIJOS DE DIOS COMO CRISTO (Rom 8, 29). 

AAA Carta a una joven embarazada


Querida amiga.

Me he enterado que deseas hacerte un aborto ya que dicen los médicos que peligra tu salud si continúas el embarazo; o que tal vez tu bebé tenga alguna enfermedad congénita; o quizás porque el tenerlo impide tu desarrollo profesional y coarta tu libertad; o quizás porque tu embarazo sea el producto de una violación.

Te acompaño en la angustia que debes estar sintiendo en estos momentos porque no debe ser fácil vivir esas circunstancias tan duras, decisivas y extremas -y muchas veces a temprana edad-. Y en medio de ellas no siempre podemos tener la tranquilidad de mente y corazón para ver claro que camino y decisiones tomar.

AAA ¿Es María madre de Dios y madre nuestra? ¿Es su veneración bíblica? ¿Es imagen de la Iglesia y de cada creyente?



La virgen María es la representación teológica de la Iglesia toda -y de cada cristiano- en la Biblia. Eso quiere decir que lo que María hace o le sucede en la Biblia, es lo que hace y vive la Iglesia, y lo que debe vivir y hacer cada fiel:

María es la "llena de Gracia" a los ojos de Dios, la "llena del Espíritu Santo" por haber recibido, como la Iglesia, una Palabra de parte de Dios, la que acepta -"Hágase en mí según tu palabra"- y la guarda y medita en su corazón. Es la que después de recibida y aceptada la Palabra de Dios, la medita en su mente y su corazón y después de habitar en ella, la entrega a los hombres, como hace la Iglesia.

AAA ¿Es cierto que solo por el Rito del Bautismo de Hch 2, 38 somos salvos?



“Pedro les respondió: conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados y así recibirán el don del Espíritu Santo”, Hch 2, 38.

Pedro invita en este texto a los presentes a bautizarse con el Rito del Bautismo, para que en un futuro reciban lo que están viendo que en ese momento están recibiendo los Apóstoles, el Espíritu Santo. Nótese que los Apóstoles no han recibido el Rito del Bautismo ese dia sino tres años antes cuando comenzaron a seguir a Jesús. Lo que ellos están recibiendo es el Bautismo en Espíritu que les había anunciado Jesús en Hch 1, 5:

“Juan bautizó con agua pero ustedes seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días”.

AAA ¿Son contrarios la "no acepción de personas" y la Iglesia única de Cristo?


Los hermanos evangélicos dicen que no puede haber una Iglesia única en el mundo donde recibamos la salvación porque eso según ellos sería contrario a que Dios no hace acepción de personas, ya que también según ellos al establecer una sola Iglesia Universal estaría rechazando al resto de la humanidad, incluyendo a los que desean buscar a Cristo fuera de ella. Veamos si eso es cierto.

AAA El argumento del Estado Laico es sin razón usado para disfrazar un anticlericalismo radical


Siempre que en algún país del mundo hay un evento en el que se destacan los valores de una persona o entidad católica, en cuya exaltación deben participar autoridades de gobierno de cualquier orden, municipal, regional o nacional, surgen las voces de algunos sectores o personas de ideología o de costumbres contrarias al pensamiento de la Iglesia, aduciendo que las autoridades de ningún Estado o ciudad deben participar en esos actos porque la Constitución y la Ley los consagran como Estados Laicos no confesionales, lo que según ellos se estaría violando al hacerlo.

AAA El Imperio Romano, la Iglesia Católica Romana y los herejes ¿Quién persiguió a quien?

                                         
En la foto, durante los primeros tres siglos de existencia de la Iglesia Católica muchos de sus miembros fueron sacrificados en el Circo Romano. Uno de los mas famosos mártires fue San Ignacio, Obispo de Antioquía, en el año 106, enviado a Roma desde esa ciudad por negarse a adorar los múltiples dioses falsos romanos.

La inmensa mayoría de pastores y fieles evangélicos, no siempre con una buena intención, confunden en la Biblia y en la Historia posterior al Imperio Romano con la Iglesia de Roma.


Uno es el Estado, el Imperio Romano, y otra la Iglesia Católica Romana, las que tienen dirigentes y estructuras, organización y recursos completamente independientes una de la otra.

AAA ¿Justifica el texto de Mc 16, 15-16 el no bautismo de niños por no tener uso de razón?



"Y les dijo: «Id por todo el mundo y PROCLAMAD EL EVANGELIO a todas las gentes. 16. EL QUE CREA y SEA BAUTIZADO SE SALVARÁ; el que no crea, se condenará.", Mc 16, 15-16

A) ¿A QUE ENVIÓ JESÚS HACE DOS MIL AÑOS A SU ÚNICA IGLESIA EN ESTE TEXTO? 
¡¡¡A PREDICAR EL EVANGELIO!!! EL QUE EL ESPÍRITU LES DICTABA, NO EL ESCRITO (no existía). 

AAA Que es la verdadera idolatría y como salir de ella

Leamos el siguiente texto:

"Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo (la Tierra Prometida es figura de la vida en la presencia de Cristo).



"Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré" (la idolatría es vivir esclavo de nuestros pecados que son verdaderos "ídolos" porque son dioses falsos a los que adoramos -el placer, el dinero, la murmuración, etc.-, como dice Pablo: "por tanto, mortificad vuestros miembros terrenos: fornicación, impurezas, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría", Col 3, 5. Como vemos, no se refiere exactamente a "imágenes").



"Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un Espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne".

"Infundiré mi Espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas."

Habitaréis la tierra que yo di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios". (Ez 36, 24-28)

Esto que citamos se comenzó a cumplir desde Pentecostés, y se cumple en cada creyente cuando VIVE LA EXPERIENCIA REAL de recibir el Bautismo en Espíritu (Hch 1, 5) cuando recibimos el Espíritu Santo como los Apóstoles lo recibieron en Pentecostés, VISIBLEMENTE (Hch 10, 54; 19, 6) ...

Esta cita no quiere decir que al bautizarnos en un Rito ya lo vivimos en plenitud porque es diferente el Rito del Bautismo, que lo debemos recibir al iniciar nuestro camino de fe en la Iglesia (Hch 2, 38), al Bautismo en Espíritu que lo vivimos cuando ese Espíritu de Cristo se nos manifiesta (Hch 2, 1; 10,54; 19, 6) y nos hace semejantes a El (Gal 2, 20; Rom 8, 29)...

Solo al vivirlo como experiencia real quedamos limpios y purificados de la idolatría porque es el Agua viva del Espíritu la que nos limpia de nuestras inmundicias, solo en ese momento salimos de la idolatría porque ya JESÚS habita en nosotros y nos hacemos esclavos de El y quedamos libres de la esclavitud del pecado porque Jesús no los tuvo. Sólo Jesús puede adorar en Espíritu y Verdad a Dios y sólo llegando nosotros a ser iguales a El lo alcanzamos. 

La idolatría entonces es no ser como Jesús en nuestro interior, porque adoramos al ídolo o dios falso que hemos construido dentro de nosotros siguiendo nuestra voluntad y proyectos y no los de Cristo, porque seguimos y adoramos nuestra propia imagen, nuestro ego, y no a Cristo.

Por ello dice el texto: "Infundiré mi Espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas", que es el objetivo de la fe, seguir lo que el Espíritu diga que es lo que hizo Cristo, que es vivir en Cristo, seguir solo a Cristo, ser como El después de recibir el mismo Espíritu que El recibió en su Bautismo (Rom 8, 29). 


Como vemos, en realidad la idolatría no tiene nada que ver con las imágenes católicas porque la idolatría relacionada con las imágenes es adorar dioses falsos: "no tendrás otros dioses delante de mi" (Ex 20, 3). Y esa idolatría exterior de las imágenes en el AT es figura de los dioses que tenemos o ponemos delante de Cristo en nuestro interior que nos hacen mostrar en nosotros la imagen de nuestros pecados, del anticristo, y no la de Cristo que es la que debemos reproducir (Rom 8, 29). Y de todas formas las imágenes católicas no son de dioses falsos sino del Dios verdadero y de sus hijos  a los que debemos recordar y poner de ejemplo a los fieles para que sean imitados como lo pidió Pablo en Hb 13, 7, porque de esa forma imitamos a Cristo (1Cor 11, 1).

"No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar;  y todos fueron bautizados en Moisés, por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual (el maná); y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo.". Pero la mayoría de ellos no fueron del agrado de Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto." 


En el versículo 6 dice que  "Estas cosas sucedieron en figura para nosotros". 
Como vemos, el paso del Mar Rojo y la Nube que es la presencia de Dios lo considera Pablo un Bautismo, por lo que es una prefiguración del Sacramento nuestro, no del Rito solamente, sino del Bautismo en Espíritu que nos da la plenitud de la presencia de Cristo en nosotros. 
De la misma manera está considerando que el maná, el pan bajado del Cielo que comían cada día, y el agua de la roca que bebían, son el alimento espiritual que prefigura la Eucaristía. Por ello dice que "todos comieron del mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía, y la roca "era Cristo".
Pero dice Pablo que a pesar de ese alimento que recibían de Dios muchos se rebelaron contra El siguiendo sus propios impulsos y deseos:  "Pero la mayoría de ellos no fueron del agrado de Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto." Y nos hace la advertencia de que "no codiciemos lo malo como ellos lo codiciaron".
Y por ello les dice: "No os hagáis idólatras al igual de algunos de ellos, como dice la Escritura: «Sentóse el pueblo a comer y a beber y se levantó a divertirse.» Ni forniquemos como algunos de ellos fornicaron y cayeron muertos 23.000 en un solo día. Ni tentemos al Señor como algunos de ellos le tentaron y perecieron víctimas de las serpientes. Ni murmuréis como algunos de ellos murmuraron y perecieron bajo el Exterminador. Todo esto les acontecía en figura, y fue escrito para aviso de los que hemos llegado a la plenitud de los tiempos. Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga. No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito. Por eso, queridos, huid de la idolatría."
Como vemos claramente en estos textos, la idolatría no tiene nada que ver con imágenes o figuras externas, sino con reproducir o mostrar en nosotros, en nuestro cuerpo, una imagen diferente a la de Cristo, la de nuestros pecados, al ser murmuradores, buscar solo nuestro placer, ser fornicadores viviendo una espiritualidad interior que no es la que viene de Dios, que son nuestros verdaderos ídolos. 
Por ello dijo Pablo que el Señor nos ha predestinado a reproducir en nosotros la imagen de Cristo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos, que somos nosotros al convertirnos a El, Rom 8, 29, que es la forma en que somos justificados y glorificados por Dios (30) y salimos de la idolatría porque dejamos de transmitir una imagen que no era la suya.


En ésta imagen o cuadro podemos ver resumido cómo llegamos a ser iguales a Cristo (en caso de necesitar verla en formato mas grande hacer click en la imagen) : 







Pablo muestra en los versículos siguientes cómo salir de esa idolatría de nuestros pecados para llegar a ser como Cristo:


"Os hablo como a prudentes. Juzgad vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan.".

En otras palabras, nos dice que con la Eucaristía llegamos a hacemos uno con Cristo, a tener plena comunión con El  porque ese Pan y ese Vino, como dijo Pablo del maná y del agua, son el alimento espiritual que proviene de la roca que es Cristo, y al comerlo y beberla continuamente como los israelitas lo hicieron con el maná y el agua de la roca nos hacemos fuertes contra nuestros pecados, nos purificamos "de nuestras inmundicias" hasta llegar a ser como El y así salimos de la idolatría y llegamos a ser parte del mismo cuerpo de Cristo que es su Iglesia, porque ya somos como El. Es la única manera de salir de la idolatría. 


Por ello Pablo compara el vivir complaciéndonos en nuestros pecados con lo inmolado o sacrificado a los ídolos y que eso es sacrificar a los demonios que son los que nos inspiran nuestros pecados: 

"¿Qué digo, pues? ¿Que lo inmolado a los ídolos es algo? ¿O que los ídolos son algo? Pero si lo que inmolan los gentiles, ¡lo inmolan a los demonios y no a Dios! Y yo no quiero que entréis en comunion con los demonios."

Y por ello dice que no se puede vivir complaciéndonos en el pecado y al mismo tiempo buscar ser de Cristo al comulgar: 

"No podéis beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios." 

Porque eso en la práctica provoca los celos del Señor por ser idolatría a dioses falsos: 

"¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Somos acaso más fuertes que él? «Todo es lícito», mas no todo es conveniente. «Todo es lícito», mas no todo edifica." 

Que es de lo que habló Dios en Dt 4, 24; 5, 9; Ex 20, 5; y 34, 14 : 


"No te postrarás ante ningún otro dios, pues Yahveh se llama Celoso, es un Dios celoso",


lo que demuestra bíblicamente que la prohibición de adorar imágenes de dioses falsos en el AT es figura en el NT de no adorar dioses falsos dentro de nosotros, lo que ya no tiene nada que ver con adorar imágenes físicas de dioses falsos (lo que nunca hemos hecho los católicos) sino con adorar nuestros pecados, nuestro ego, nuestro yo, nuestros razonamientos humanos, porque viviendo así adoramos dioses falsos y no adoramos a Cristo por no seguir sus mandamientos y razonamientos divinos y no reproducir su imagen en nosotros. 


Por ello el ser como Cristo nos hace ciudadanos del Cielo, miembros de la Nueva Jerusalén, la Ciudad Santa de Dios, su Iglesia única:


"Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios -con- ellos, será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.» Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió: «Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.» Me dijo también: «Hecho está: yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin; al que tenga sed, yo le daré del manantial del agua de la vida gratis. Esta será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él, y él será hijo para mi." (Ap 21, 1-7)


Y por ello dice que los que se queden en la idolatría de si mismos complaciéndose en sus pecados, en su falsedad interior (solo Cristo es la verdad), no entrarán en ella:


"Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los impuros, los hechiceros, los idólatras y todos los embusteros (los que no viven en la verdad que es Cristo) tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre: que es la muerte segunda" (8)


Que es a lo mismo que se refiere Pablo cuando dice a Timoteo, uno de sus discípulos y miembro de su misma Iglesia única:


"Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles; los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos (renegarán de la Religión de Dios) desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios, que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia. Guárdate también de ellos. A éstos pertenecen esos que se introducen en las casas y conquistan a mujerzuelas cargadas de pecados y agitadas por toda clase de pasiones, que siempre están aprendiendo y no son capaces de llegar al pleno conocimiento de la verdad. Del mismo modo que Jannés y Jambrés se enfrentaron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad; son hombres de mente corrompida, descalificados en la fe. Pero no progresarán más, porque su insensatez quedará patente a todos, como sucedió con la de aquéllos".(2Tim 3, 1ss).


Lo que dice Pablo que contrasta con la actitud del mismo Timoteo que siempre siguió las enseñanzas  de Pablo y de los demás dirigentes de su misma Iglesia, la única formada por Jésus hace dos mil años la única vez que vino:


"Tú, en cambio, me has seguido asiduamente en mis enseñanzas, conducta, planes, fe, paciencia, caridad, constancia, en mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio, en Listra. ¡Qué persecuciones hube de sufrir! Y de todas me libró el Señor. Y todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecuciones. En cambio los malos y embaucadores irán de mal en peor, serán seductores y a la vez seducidos. Tú, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste, teniendo presente de quiénes lo aprendiste (de los dirigentes de su misma Iglesia única como Pablo), y que desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús (que ha recibido Timoteo de la Iglesia Católica). Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena." (como lo ha alcanzado Timoteo siendo discípulo de Pablo y demás dirigentes en su misma y única Iglesia)"


Como vemos, solo en la Iglesia Católica podemos salir de la verdadera idolatría.



Es necesario dejar claro que no solo por dejar de hacer algo malo exteriormente como el no murmurar de los demás, el no fornicar o el no tomar nunca bebidas alcohólicas ya somos salvos o ya somos como Cristo. No es así. Eso es solo un principio hasta que vivamos la experiencia real  de recibir su Espíritu visiblemente como en Pentecostés que es lo que nos hace semejantes o iguales a Cristo.

Por ello la verdadera fe en Cristo no puede ser solo racional o sentimental aprendiendo datos de Jesus solo de la Biblia, o por solo experimentar un cambio exterior de comportamientos, sino que debe ser una experiencia interior dejándonos transformar poco a poco en alguien igual a Cristo, al creer poco a poco a la predicación de su Iglesia única y recibir sus Sacramentos, hasta vivir la experiencia real de recibir visiblemente su Espíritu, el agua viva, que nos limpia definitivamente de nuestros pecados sacándonos de la idolatría y haciéndonos unas nuevas criaturas, nacidos de nuevo. 
Para ser "nacidos de nuevo" tenemos que tener en nosotros, porque lo vivimos como experiencia real al ver que nos llega, un nuevo Espíritu, el de Dios. Nadie ha nacido "de nuevo" teniendo "lo mismo" con lo que llegamos a la vida natural, sino teniendo algo diferente que nos lo proporciona Dios, su Espíritu, y dejarnos guiar por El, el que no nos llega solo por leer la Biblia porque nos lo transmite la Iglesia, porque Ella lo recibió desde Pentecostés. Nadie puede transmitir lo que antes no ha recibido, por lo que fuera de la Iglesia Católica es imposible llegar a vivir esa experiencia real.

Por todo ello, quien se retira de la Iglesia Católica lo único que ha logrado y logra es interrumpir lo que ya lleva de camino recorrido para llegar a experimentar este Bautismo en Espíritu que son las arras de la salvación, el salir de la idolatría, lo que nos confirma el tener la vida eterna en el mas allá cuando muramos porque ya la experimentamos como experiencia real desde nuestra vida de creyentes acá en la Tierra.