ANALIZA DIFERENTES TEMAS GENERALMENTE POLÉMICOS DE NUESTRA FE CRISTIANA
PARA MOSTRAR SI TIENEN o NO SUSTENTO BÍBLICO.

"La pregunta principal que nos planteamos hoy es ¿cómo hablar de Dios en nuestro tiempo? ¿Cómo comunicar el Evangelio, para abrir caminos a su verdad salvífica en los corazones de nuestros contemporáneos, a menudo cerrados, y en sus mentes, a veces distraídas por tantos destellos de la sociedad?"... ..."La primera respuesta es que nosotros podemos hablar de Dios porque Dios ha hablado con nosotros. La primera condición del hablar de Dios es, por lo tanto, la escucha de lo que ha dicho el mismo Dios."
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AAA La Fe y las obras ¿ambas son necesarias? "Muéstrame tu fe sin obras y yo te muestro por mis obras mi fe"



Es cierto que nadie puede hacer nada, ninguna obra, para obtener la Fe por la sola voluntad humana, pues la Fe es un don libre de Dios que no nos es concedido por nuestros méritos y obras, por nuestro voluntarismo, pues no podemos obligar a Dios a que por nuestros actos humanos nos sea concedida. Es Dios quien decide cuando concedérnosla pues "nadie sabe el día ni la hora, solo el Padre que está en los Cielos".

A ello mismo se refería Pablo cuando dice que la fe es un don gratuito de Dios, para que nadie se engría de tener fe o ser cristiano por sus obras, por lo que hace, así lo dijo a los Corintios 4, 7:

"¿Qué tienes que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿a qué gloriarte (yo hago esto y esto otro) cual si no lo hubieras recibido?".

De acuerdo con eso, nadie puede decir que es cristiano verdadero porque hace algo mejor que los demás o se considera mas bueno que otros, sea por tratar de seguir la Biblia al pie de la letra, pues la Palabra de Dios no es un moralismo ("tienes que hacer esto y esto otro para salvarte, porque si no lo haces te condenas", de la misma manera que el que no cumple la ley de un país se va a la cárcel), ya que la Fe o ley de Dios no es algo que yo cumplo siguiendo unos preceptos o leyes con mi voluntad humana, pues cuando es concebida así se sigue haciendo por medio de "la carne" a la que se refiere Pablo, que es la voluntad humana, la ley natural.

Por ello Pablo dijo a los Corintios:

"¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne (los sabios según el mundo o los que siguen al pie de la letra unos preceptos bíblicos como hacían los judíos de su tiempo, los que por eso rechazaron a Cristo y a su Iglesia) ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo (los que todo el mundo dice que son pecadores, necios, erráticos) para confundir a los sabios (los inteligentes en razonamientos humanos y bíblicos)".

"Y ha escogido Dios lo débil del mundo (los que fácilmente cometen pecados), para confundir lo fuerte (los que dicen no cometerlos o no tenerlos). Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios (los pecadores); lo que no es (y por eso no se engríen orgullosos de ser mejores), para reducir a la nada lo que es "(a los orgullosos que dicen que son creyentes porque son buenecitos).

"PARA QUE NINGÚN MORTAL SE GLORÍE EN LA PRESENCIA DE DIOS. DE ÉL OS VIENE QUE ESTÉIS EN CRISTO JESUS (la fe es un don, una elección de Dios, no ninguna obra humana de rectitud aparente), al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención (dadas por la manifestación visible del Espíritu o del Señor que vivió Pablo, que es desde cuando seguimos la voluntad del Señor y somos santos, por la presencia del Señor, no por nuestras obras), a fin de que, como dice la Escritura: =EL QUE SE GLORÍE, GLORÍESE EN EL SEÑOR=" (no por seguir con su voluntad humana unos preceptos que están en las Escrituras pues eso fue lo que criticó Jesús a los fariseos en Jn 5, 39, ver http://lasverdadesreveladasenlabiblia.blogspot.com/2011/06/vosotros-escudrinais-las-escrituras-ya.html).

Ello significa que ser cristiano no es no errar. Ser cristiano verdadero es entrar en contacto visible y manifestado con el Espíritu del Señor, como lo vivieron todos los creyentes que aparecen en el Nuevo Testamento. El mismo Pablo, que es un modelo de cristiano verdadero para los creyentes de cualquier denominación, dijo en Rom 7, 18:

"Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.",

Esto quiere decir que nuestra carne está sujeta a una ley natural por la que tendemos al error, pero en nuestra libertad decidimos no cometer cuando tenemos pleno dominio de nuestros impulsos, o hacer cuando nos dejamos llevar por ellos (ira, envidia, etc.).

Lo que hizo cristiano verdadero a Pablo no fue su ejemplar comportamiento pues era un asesino y un perseguidor de otros seres humanos a quienes arrastraba sacándolos de sus casas. Lo que lo hizo un buen cristiano fue el encuentro manifestado con el Señor en el camino de Damasco (Hch 9, 1ss), por la que se arrepintió de sus pecados, y la posterior unción que recibió por parte de un miembro de la Iglesia, Ananías, que ya vivía en la manifestación visible del Señor pues seguía sus órdenes directas (Hch 9, 17), imposición de manos por las que recobró la vista y quedó lleno del Espíritu Santo.

Ahora, Pablo dice en 1Cor 6,9-10: "¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras (los de vida disipada, Ef 5, 5), ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios".

Aquí se está refiriendo es a quienes no se arrepienten de su vida anterior, a quienes quieren perseverar en el mal, a quienes tienen la firme intención de no arrepentirse de sus errores del pasado y por eso no les interesa seguir a Dios, que es lo mismo que seguir en la idolatría de los placeres dándose culto a si mismo con ellos. Y siempre se referirá la palabra a la actitud de personas, no de instituciones. En cualquier Iglesia puede haber personas que a pesar de profesar esa fe tienen esta actitud personal.

El mismo Pablo lo confirmó en el versículo siguiente(11): "Algunos de ustedes fueron así, pero ahora han sido purificados, santificados y justiciados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios" (por su manifestación visible).


Pero por el hecho de que la conversión sea un don del Señor que no podemos obligarlo a que nos sea concedido ni podemos tomar cuando nosotros queramos pues eso no está a nuestro alcance, no quiere decir que en nuestro proceso de conversión interior no haya una respuesta personal y voluntaria a la Gracia por la que nos es concedida la Fe, lo que implica, en parte, una obra humana, un acto voluntario, consciente, por parte del creyente, que se adhiere a la voluntad de Dios.

Me explico mejor: la Gracia que nos lleva un poco mas cerca de la Fe cada vez, la hacemos nuestra o nos es concedida después de ser aceptada voluntariamente por nosotros (consciente o inconscientemente) la predicación que nos la trae, por lo que no deja de haber un acto de la voluntad humana como respuesta a la Fe que se nos propone en esa predicación, que cuando es de acuerdo con ella, nos representa un avance en la Fe, un crecimiento, por la Gracia que esa aceptación de la predicación nos concede.

Si en la predicación de la Iglesia el Señor pide salir de un pecado específico a alguien, y el creyente obedece a esa predicación, en ese caso ya no es un acto meramente humano, ya no es un moralismo, pues la voluntad de que corrigiera ese error ya viene de Dios y no solo de la voluntad humana del creyente, por lo que en ese caso si hay bautismo por la Gracia recibida por esa predicación que es obedecida, por lo que si hay crecimiento interior en la Fe.

Ello quiere decir que cada vez que suceda, realmente se unen la voluntad de Dios que propone, y la voluntad humana de aceptación de esa voluntad divina, para que el creyente tenga la Gracia que le da la fuerza de Dios para hacer esas obras y crecer en la Fe. Así, la Fe y la salvación no dejan de ser siempre una conjunción o unión íntima entre la gracia divina y la voluntad humana, que responde con sus obras a la Fe propuesta, aceptada y por ello vivida, asi lo dijo el Apóstol Santiago:

"¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril? ¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac? Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo" (2, 21-22). Abraham obedeció, puso por obra, lo que Dios le pedía y por ello fue justificado por su Fe. Es decir, el que seamos justificados por la fe no implica que ella no lleve obras.

Cuando el joven rico, relato que hace Lucas en 18, 19-25, preguntó a Jesús que debía hacer para heredar la vida eterna, para salvarse, Jesús le contestó que cumpliera los mandamientos, los que estaban en la Escritura, no robar, no matar, etc. Pero el joven rico le dijo que ESOS YA LOS CUMPLÍA DESDE NIÑO. Jesús le contestó que LE FALTABA ALGO MÁS, OTRA COSA, y le dijo que diera sus riquezas a los pobres Y LO SIGUIERA. Ello quiere decir claramente que las obras que tenemos que hacer no son solo las de las Escrituras (que son las únicas que siempre tratan de hacer los que pertenecen a grupos evangélicos o protestantes), sino que hay que hacer otras obras adicionales, ayudar a los pobres y SEGUIR A JESÚS.

Y ello quiere decir, mas claramente hablando, que a Jesús no se le sigue solo siguiendo las Escrituras (pues si así fuera con lo que hacía el joven hubiera bastado para que el joven rico se salvara y Jesús no le hubiera dicho que había que hacer algo adicional), sino que a Jesús se le sigue siguiendo A SU MISMA PERSONA, haciendo las obras que nos pide hacer.

Y antes de su elevación a los Cielos El dijo a sus apóstoles, a su única Iglesia: "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las naciones, el que crea (a su predicación) y sea bautizado (por la predicación al creerla) se salvará, el que no crea se condenará", Mc 16, 15-16. Y les dijo que "YO ESTARÉ CON USTEDES (con esa única Iglesia) TODOS LOS DÍAS HASTA EL FIN DEL MUNDO", lo que deja mas que claro que después del Jesús histórico que murió y resucitó y subió a los Cielos, debemos seguir a la persona de Jesús que está presente en su única Iglesia y actúa a través de ella.

Por ello les dijo que "el que a ustedes escucha a mi me escucha (como lo escucharon los apóstoles a El), el que a ustedes recibe a mi me recibe (como lo recibieron primero los apóstoles a El y después por ello lo recibieron en su corazón en Pentecostés), (Lc 10, 13-16).

Por ello nuestra primera obra a realizar, el primer movimiento de nuestra voluntad como respuesta a la predicación y a la Gracia que nos impulsa a actuar como ella nos propone, es sumarnos a la única Comunidad o Iglesia Apostólica que Jesús formó en Pedro y los demás apóstoles hace 2000 años, pues la Biblia dice que los primeros cristianos, después de creer el discurso de Pedro enseguida de Pentecostés, se sumaron a la comunidad o Iglesia Apostólica cerca de tres mil personas.

Y dice que SE REUNÍAN ASIDUAMENTE EN ASAMBLEA PARA CELEBRAR LA FRACCIÓN DEL PAN (Eucaristía), LA ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES (hechos y palabras de Jesús y su explicación u homilía) y LAS ORACIONES. Y EL SEÑOR AGREGABA A ESA COMUNIDAD o IGLESIA "A LOS QUE SE HABÍAN DE SALVAR" (Hch 2, 41 ss), lo que muestra que DEBEMOS REALIZAR LA OBRA DE PERTENECER A LA IGLESIA ÚNICA DE CRISTO PARA SALVARNOS pues solo en ella, es que la obtenemos. NO SE TRATA DE LO QUE LA IGLESIA CATÓLICA QUIERE u OPINA, TAMPOCO DE LO QUE DESEAN o QUIEREN LOS EVANGÉLICOS o PROTESTANTES DE CUALQUIER DENOMINACIÓN, SE TRATA SOLAMENTE DE LO QUE ESTABLECIÓ JESÚS PARA ACCEDER A LA SALVACIÓN.

No quiere decir ello que por solo pertenecer jurídicamente a la Iglesia ya tenemos la salvación garantizada pues la llegada a la Iglesia es solo el comienzo de un camino por el que en algún momento recibiremos la conversión y la salvación.

Y la Fe vivida y asumida de esta forma nos llevará necesariamente a vivir la manifestación visible del Espíritu Santo, cuando la Gracia recibida por la predicación de quienes ya la han vivido antes, se desborda en nosotros.



PERO una vez recibida esa conversión por la manifestación visible del Espíritu, se nos deben notar otras obras, ya que EL SEÑOR DIJO QUE:

"Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. CRÉANLO, AL MENOS POR LAS OBRAS." (Jn 14, 10-13).

ELLO QUIERE DECIR QUE SI ES CIERTO QUE LA FE RECIBIDA SE NOTA y SE DEBE NOTAR EN NUESTRAS OBRAS y ESAS OBRAS SIRVEN PARA QUE LOS DEMÁS CREAN EN CRISTO POR ELLAS.

¿Y POR QUIÉN HACÍA JESUS ESAS OBRAS? POR LA MANIFESTACIÓN VISIBLE DEL ESPÍRITU SANTO QUE RECIBIÓ DEL PADRE EN SU BAUTISMO, QUE ERA QUIEN LO GUIABA EXPRESAMENTE Y LE DABA EL PODER DE HACERLAS, LO QUE MUESTRA CLARAMENTE QUE SOLO DESPUÉS DE VIVIR ESA MANIFESTACIÓN VISIBLE DEL ESPÍRITU ES QUE PODEMOS HACERLAS, PUES EL MISMO JESÚS AGREGÓ EN ESE MISMO TEXTO:

"Les aseguro que el que cree en mí HARÁ TAMBIÉN LAS OBRAS QUE YO HAGO, Y AÚN MAYORES, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre (su presencia, vivida por esa manifestación visible del Espíritu), para que el Padre sea glorificado en el Hijo", Jn 14, 12ss.

ELLO QUIERE DECIR QUE PARA HACER LAS OBRAS DE JESÚS y REALMENTE HABER CREÍDO EN EL, DEBO VIVIR ANTES LA MISMA EXPERIENCIA SUYA AL RECIBIR LA UNCIÓN DE LA MANIFESTACIÓN VISIBLE DEL ESPÍRITU SANTO, COMO LOS APÓSTOLES LA RECIBIERON EN PENTECOSTÉS PORQUE CREYERON A SU PALABRA ("te ruego no solo por estos -los Doce- sino por los que por su palabra creerán en mí", Jn 17, 20), YA QUE EL ESPÍRITU ES QUIEN GUÍA y PIDE HACER LAS OBRAS.

POR ELLO LAS OBRAS DE LA QUE HABLA LA BIBLIA NO ES HACER LO QUE DICE LA ESCRITURA, FUERA DE LA IGLESIA y SIN MANIFESTACIÓN VISIBLE DEL ESPÍRITU, PUES EN ESE CASO SE ESTÁN HACIENDO OBRAS POR NUESTRAS FUERZAS, AUNQUE SEAN SACADAS DE LA BIBLIA POR LO QUE ASUMIMOS QUE SON PALABRA DE DIOS (LO QUE ES CIERTO, PERO LA GRACIA SOLO ESTÁ EN LA IGLESIA POR SU PREDICACIÓN), PERO SON INSPIRADAS o EJECUTADAS REALMENTE POR NUESTRA SOLA VOLUNTAD. LAS OBRAS QUE DEBEMOS HACER SON LAS QUE DIRECTAMENTE LA IGLESIA EN SU PREDICACIÓN NOS PIDA o EL ESPÍRITU NOS INSPIRE o INDIQUE y NOSOTROS DECIDIMOS HACER POR LA GRACIA DE EL RECIBIDA. NUEVAMENTE SE UNEN LA VOLUNTAD DE DIOS y NUESTRA VOLUNTAD HUMANA PARA LLEVAR A CABO LAS OBRAS.

Pablo habló de ellas:

"Del mismo modo las obras: las que son bellas, son manifiestas" (se notan, pues las inspira el Espíritu), "y las que no lo son, , no pueden quedar ocultas" (las que no son de El también se notan, aunque traten de ocultarse), 1Tim 5, 25.

"el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está demás, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos", Gal 5, 22ss. La fe de cada creyente en particular debe reflejar todo lo que dice este texto.

Por ello es que una vez recibida esa manifestación visible del Espíritu Santo, es la única forma de que se nos note ser cristianos.

Pero hay otras obras de las que habló Jesús en la Biblia, que son signo visible para que los demás crean a través de ellas:

Jesús dijo en Jn 13, 34-35:

"en esto reconocerán todos que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros como yo os he amado".

¿Y cómo nos amó Jesús? Hasta dar la vida por nosotros, aunque fuéramos sus enemigos. ¿Y como podemos amar como El? ¿haciéndonos matar defendiendo a nuestros amigos en una pelea callejera o defendiendo los preceptos bíblicos que con mi razón interpreto? Nada de eso.

Damos la vida por los demás y amamos como nos amó Jesús cuando vivimos lo que El vivió, cuando recibimos la manifestación visible del Espíritu (como los apóstoles la recibieron en Pentecostés y sus discípulos posteriormente en Hch 6, 1) del Señor y seguimos "directamente" su Voluntad dejando de hacer la nuestra, lo que es morir en nuestro interior pues la vida nuestra, la humana, se manifiesta en hacer lo que pensamos, queremos y decidimos, y se realiza en nuestra voluntad.

Y si ya no hacemos lo que la carne (nuestros pensamientos, deseos y decisiones libres) nos inclina a hacer, sino que hacemos la voluntad del Señor que nos es dada directamente por el Espíritu, eso es morir, es dar la vida para que Jesús viva y manifieste su voluntad en nosotros. Eso fue lo que dijo Pablo que se daba en él: "Ya no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en mi", Gal 2, 20. Y Pablo era un miembro de la Iglesia, por lo que todos debemos vivirlo.

Y solo así podemos permitir que Jesús llegue a través de nosotros a los demás para salvarlos. Eso es dar la vida por nuestros amigos: "no hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos, Jn 15, 13", y aún por los enemigos, a los que también podremos amar, que es otro mandamiento relacionado con el amor que el Señor nos dejó: "amad a vuestros enemigos", Mt 5, 44.


Y habló también Jesús de otra obra visible en los verdaderos discípulos suyos: la unidad.

"Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, PARA QUE EL MUNDO CREA QUE TU ME ENVIASTE", Jn 17, 21.

La Iglesia única y Universal (católica) no es etérea o solo espiritual, es visible, físicamente corporal, es un solo Cuerpo en toda la Tierra en unidad plena, la que por su unidad llama a los demás hombres a la conversión y a la misma unidad, en semejanza a la unidad que Dios tiene en todo el Universo entre los miembros de la Santa Trinidad, "como tu y yo somos uno". Dios ha querido que en su única y Universal (católica) Iglesia el hombre alcance la unidad universal por el amor que Cristo ha derramado en nuestros corazones.

LA IGLESIA DE CRISTO DEBE SER UNA EN TODA LA TIERRA, UNIDA UNIVERSAL y SOBRENATURALMENTE DESDE LOS 12 APÓSTOLES POR LA MANIFESTACIÓN VISIBLE DEL ESPÍRITU SANTO DE PENTECOSTÉS, QUE HIZO A LA IGLESIA UNA SOLA ENTIDAD FÍSICAMENTE VISIBLE, CON UN MISMO ORIGEN EN CRISTO DESDE HACE 2000 AÑOS, CON UNA MISMA DIRECCIÓN INSTITUIDA TAMBIÉN POR EL (Pedro y los demás apóstoles y sus sucesores) y CON UNA MISMA y ÚNICA DOCTRINA UNIVERSAL, LA QUE NO SOLO ES SACADA DE LA BIBLIA SINO QUE EL ESPÍRITU LE COMPLETA DESPUÉS DE SU MANIFESTACIÓN VISIBLE (Jn 16, 13).

La unidad de la única Iglesia de Cristo refleja que somos creyentes porque el Espíritu que nos da la fe es un Espíritu de unidad, no de división. Precisamente uno de los frutos del Espíritu es la fidelidad a Dios, la que se concreta en la fidelidad a su Iglesia, que es su Cuerpo, Gal 5, 22-23.

Por ello dijo Pablo "La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?" 1Co 10, 16. Por ellos, Eucaristía y predicación, llegamos a recibir la manifestación visible del Espíritu que nos hace uno con Jesús:

"Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.", lo que es otra revelación de que la única Iglesia o Cuerpo de Cristo es y debe ser una sola en toda la Tierra, la que nace, crece y está unida por la Eucaristía.

Y un solo Cuerpo cuya Cabeza, por la manifestación del Espíritu, es Cristo: "Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo", Ef 5, 29, 30.


A eso se refirió también Santiago en 2, 14ss, con una claridad indiscutible:

"Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, y uno de ustedes les dice: “Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse", pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta."

"Sin embargo, alguien dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras." Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré por mis obras mi fe."

"¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan." (lo que muestra que la sola fe no sirve pues hay demonios que creen y no se salvan, pues los demonios no pueden salvarse).

"¡Qué tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril? ¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac? Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo. Así se cumplió la Escritura que dice: "Creyó Abraham a Dios, y ello se le tomó en cuenta como justicia", y fue llamado amigo de Dios. Como pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sólo por la fe".

"De igual manera, ¿no fue declarada justa por las obras aún la prostituta Rahab, cuando hospedó a los espías y les ayudó a huir por otro camino? Así, pues, como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta"


Como vemos, esta extensa cita claramente dice que si se requieren obras para salvarse. Y si no ¿porque evangelizaron Pedro, Pablo y los demás apóstoles y todos los que lo hicieron y lo narra la Biblia, aún a costa de grandes sufrimientos personales? Porque su fe les llamaba a hacer esas obras, para llegar al Cielo "la corona prometida a los que le aman", Sant 1, 12. ¿Y cómo amamos a Dios y a su Hijo Jesucristo? haciendo siempre su voluntad, la que El directamente nos comunica después de su manifestación visible, Jn 14, 15.

Por eso mismo las hicieron Moisés y Elías, cumpliendo la misión que Dios les encomendó a cada uno durante su vida en la Tierra. Y por eso llegaron al Cielo, lo que nos consta que fue así pues se aparecieron junto a Jesús en la Transfiguración, hablando con El acerca de su próximo martirio en Jerusalén (lo que muestra que Dios es un Dios de vivos y no de muertos, y que los santos, los que mueren en su amistad, conocen y se ocupan de las cosas de la Tierra).

Por todo lo anterior es que podemos concluir que no porque en la Iglesia Única y Apostólica que Jesús fundó hace 2000 años, todos no sean perfectos y buenos, es por lo que no es la Iglesia de Cristo, pues para reconocer cual es la verdadera solo tenemos que descubrir en ella, como lo pidió el mismo Jesús, que vive en el amor en la dimensión de Cristo, y en la unidad universal, las que solo se cumplen en la Iglesia Católica, y en las obras del Espíritu como la bondad, afabilidad, dominio de si, etc.

Nuestros hermanos esperados (no separados) dicen que la salvación solo se da por la Fe y no por las obras, contradiciendo lo que dice expresamente la Palabra escrita de la Epístola de Santiago que vimos arriba, y todo lo que muestra el Nuevo Testamento.

Lo que es un contrasentido también con lo que ellos hacen pues en su vida práctica siguen lo que dice la Biblia y lo ejecutan, lo llevan a cabo, es decir lo ponen por obra (aunque sea por sus propias fuerzas), lo que quiere decir que si hacen obras.

La cuestión es que no se han dado cuenta de ello y por eso las niegan en su doctrina, mostrando una incoherencia entre su doctrina y lo que practican, y en el fondo es porque esa doctrina protestante tiene como único objetivo es oponerse a lo que cree la Iglesia.

Y buscan la salvación por ellas, pero desprecian la Gracia que solo la Iglesia les puede dar para que colaborando con ella y poniéndola por obra, puedan llegar a tener la Fe verdadera y la salvación que solo en la Iglesia se puede vivir.


RESPUESTA A UN HERMANO EVANGÉLICO, publicada en un grupo de foros entre católicos y evangélicos, acerca de este tema de las obras.

Hno Robert Reyes Cabrera, tienes razón en que la fe no es por obras, pero la fe que ustedes dicen tener si es por obras, porque la fe no es lo que tu piensas que es... con gusto te lo explico con base en la Biblia:

Nadie en la Iglesia Católica dice ni cree que la salvación es por obras... Si la salvación es un don de Dios eso quiere decir que nos llega cuando El desea dárnosla, no cuando nosotros queramos asumir que la tenemos y la recibimos, o cuando obremos algo para recibirla.

Y sabemos que recibimos la fe como don de Dios cuando El nos envía y recibimos el Espíritu Santo como los Apóstoles lo recibieron en Pentecostés, nunca antes....

Los evangélicos son los que asumen y creen que tienen la salvación cuando les provoca, cuando se les ocurre que la tienen, como si por sus obras de solo decir que reciben a Cristo en su corazón, leer la Biblia y tratar de seguir por su propia voluntad lo que creen que dice la Biblia, ya la recibieran. Esa no es la fe como don de Dios porque están asumiendo que la reciben cuando decidieron hacer y hacen algo, cuando hacen unas obras humanas.

Esa es una “fe” que no es la verdadera porque la estarían obteniendo por esfuerzo y obras humanas. Entonces no sería don de Dios. Y como ustedes mismos citan sin entender que significa eso, la fe es don de Dios, que la da cuando El lo decide, y de la forma en que El ha decidido concederla, y de la forma en que El ha revelado en la Biblia que la concede.

Los Apóstoles nunca tuvieron fe antes de Pentecostés (por eso no entendía la verdad de Cristo). Antes ellos fueron elegidos para seguirlo, e hicieron el seguimiento de Cristo como miembros de su Iglesia o Comunidad durante mas de tres años, para en ella ir poco a poco recibiendo la Gracia que solo la da el creer a su predicación (Jesús nunca escribió nada ni ordenó escribir nada lo que demuestra que la Gracia no la da el leer la Biblia fuera de la Iglesia), y el comer su Carne y beber su Sangre (Jn 6, 54).

Hasta que como efecto de ese seguimiento y de creer Dios los vio ya lo suficientemente limpios por dentro, y por ello les envió desde lo alto el Espíritu Santo a habitar en ellos (Dios solo habita en un corazón ya limpio), el que les llegó como una persona real, como una experiencia real y manifiesta de su vida en Pentecostés (Hch 2, 1ss). De esa forma Jesucristo les transmitió el Espíritu que recibió en su Bautismo (Mt 3, 13-17).

Solo desde ese momento tuvieron la fe verdadera, la que si es don de Dios, porque la recibieron cuando Dios quiso y decidió enviarles el Espíritu. El Espíritu no les llegó cuando quisieron ellos que les llegara ni por solo leer la Palabra escrita (no existía el NT escrito en esos días), ni asumieron que lo tenían antes de recibirlo en verdad, antes de vivir esa experiencia real de vida. Solo puede aligerara su venida la oración de la Iglesia.

Los evangélicos nunca viven ni han vivido esa experiencia y por eso asumen que tienen una fe que en realidad no tienen. Porque como hemos visto, no es esa la verdadera fe que es don de Dios ni es la fe que muestra la Biblia.

La fe es la convicción de lo que esperamos, la certeza de lo que no se ve (Hb 11, 1)... porque al recibir el Espíritu de forma manifestada y real ya tenemos la convicción y sabemos por experiencia de vida que es cierto lo que esperábamos, porque hemos visto lo que nadie ve, que es verdad que Jesús ha resucitado porque nos ha enviado su Espíritu. Antes de vivir esa experiencia no hay fe, sino que estamos en camino de recibirla. Pero los católicos si nos movemos por la Gracia porque recibimos inicialmente el Espíritu desde el Bautismo.

Y los apóstoles, la Iglesia que Cristo formó hace dos mil años, recibieron la orden de Jesús de continuar la misión salvadora de Jesús enviándolos al mundo entero a predicar el Evangelio vivo (no el escrito porque no existía escrito) que el Espíritu les dictaba, que es el único Evangelio que salva, para que el que creyera a su predicación se salvara y el que no creyera se condenara (Mc 16, 15-16). Jesús no envió a la Iglesia a repartir biblias y a que los hombres nos salváramos por ella fuera de la Iglesia.

Porque son la predicación y la Eucaristía de la Iglesia las que al ser creídas y celebradas nos transmiten la Gracia que nos permite convertirnos en verdaderos cristianos. Porque ya no estaríamos actuando por nuestras propias fuerzas, impulsos y obras humanas, sino por lo que la Gracia de Dios nos inspira y nos impulsa hacer, y decidimos hacerlo colaborando con esa Gracia. Para que en el momento que Dios lo decida seamos bautizados con el Espíritu Santo (Hch 1, 5). De esa forma se llega a una fe que no se alcanza por obras humanas, para que nadie se gloríe, como lo dice Pablo a los Efesios (2, 10-11).

Los evangélicos, como dije antes, nunca viven esa experiencia de creer a la única Iglesia de Cristo para recibir la Gracia que nos va llevando poco a poco a ser cristianos verdaderos, porque estando fuera de la única Iglesia que siguió a Cristo-persona como hemos visto, en la que se recibe y transmite la Gracia, solo alcanzan una fe por obras que no viene de Dios ni conduce a Dios.
Porque solo quien ha recibido la Gracia y el Espíritu que la da puede transmitirlos a quienes son sus discípulos en la misma Iglesia. Porque nadie puede dar lo que no tiene, ni recibirlo de quien antes no lo ha recibido. Nadie puede regalar por ejemplo un millón de euros si no los tiene en el banco.

Y solo una fe así recibida y alcanzada es la que nos justifica (Rom 3, 19-31), la que nos hace salvos desde el momento que la recibimos, y la que nos permite hacer obras de fe impulsados por el Espíritu hasta el último dia de nuestra vida, para alcanzar la corona de gloria merecida cuando nos llegue la hora de la muerte, como lo dijo Pablo a Timoteo (4, 6-8. 17-18).